Ela y su sueño: Un relato para reflexionar acerca de nuestra superación personal


Este es un post diferente, es un post personal ante todo, que no trata de moda, ni de looks, de belleza o decoración. Es un post donde comparto una de mis pasiones, que es escribir. Me gusta escribir relatos, pensamientos, ideas...todo aquello que vivo intensamente y que siento la necesidad de grabar en papel. Este relato lo escribí de sopetón, en un momento de inspiración y donde se refleja parte de lo que vivo en este momento de mi vida, es una historia para mi misma, una lectura interior. Quizás en un futuro me anime a compartir mas relatos en el blog. Me encantará saber vuestras opiniones, que lo disfrutéis (...).


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Érase una vez en un bosque, una niñita llamada Ela que vivía junto a su mamá en una pequeña cabaña de madera, en la linde del bosque y alejadas del pueblo.
La mamá de Ela adoraba a su hijita, había sufrido mucho para tenerla, varios abortos y la sobreprotegía. Eran tan bonita y tan frágil que Prudencia, que así se llamaba su mamá, intentaba con todas sus fuerzas que Ela creciera fuera de todo peligro.

La niñita no podía jugar mas allá de la puerta de casa, no podía hablar con desconocidos; no podía pisar con sus pies desnudos la tierra, ni las hojas de los árboles que caen en otoño, porque Prudencia no quería que su hijita cogiera frío y se resfriara. Ela no podía salir fuera de casa en un día de lluvia, no sabía que se sentía cuando el agua de las nubes rabiosas entraba en contacto con la piel. Ela sólo podía disfrutar de los rayos del sol cuando hacía bueno y su madre abría las ventanas para que la bañara con su luz y calentara la fría cabaña.

Sin embargo, cuando Prudencia estaba atareada con los quehaceres de la casa y no miraba, Ela, jugando en la puerta hablaba con su amigo, un pequeño pájaro verde.
El pajarillo no tenía miedo de la niñita, pues sabía que tenía buen corazón. El pajarillo le contaba historias sobre el bosque y lo que había más allá, cerca de las montañas nevadas…un hermoso lago azul de aguas cristalinas, donde los peces de colores nadaban graciosamente.
El pajarillo además, le había contado que en las aguas del lago, tan transparentes, se reflejaba el vasto cielo azul y cuando la superficie estaba completamente en calma, uno no sabía dónde empezaba el cielo y dónde acababa.
Ela lo escuchaba día a día y soñaba con ese lago estando despierta y estando dormida.

La niñita se quedaba tan embelesada pensando en su sueño y con la mirada perdida, que a veces, su mamá le preguntaba:
-¿Qué te pasa hija?.
-¡Oh!, nada mamá, sólo estaba mirando el horizonte-respondía Ela, no podía contarle a su madre lo que le rondaba la cabeza, pues ella no lo entendería.

A medida que pasaban los días, Ela fue pensando en cómo poder escaparse e ir al lago azul, pues soñaba con ello y con ayuda del pajarito que la animaba:
-Lo conseguirás niñita, yo seré tu guía y tu mentor, pues he estado allí muchas veces y podré ayudarte.

Lo que más temía Ela era desobedecer a su madre, tenía miedo de que algo malo le pasara, tal y como ella siempre le había contado para protegerla.
Pero su temor era eclipsado por el sueño de ver el lago azul con sus propios ojos, era lo que más quería en este mundo.

Ela esperó a la noche para escapar de casa, cuando su mamá estaba profundamente dormida. Tomó de debajo de su cama un pequeño bolso que había escondido con un poco de agua, pan y una capa para el frío. Era lo que ella consideraba importante para el viaje que iba a emprender. El pajarillo le había dicho que a paso humano, le tomaría un par de días en llegar.

Para salir de la cabaña sin hacer ruido, la niñita se quitó los zapatos y salió de casa sin ellos, llevándolos en la mano. Cuál fue su sorpresa al tocar la tierra húmeda por el rocío con sus pies descalzos. “¡Qué sensación tan placentera!”-pensó, ¿porqué su mamá nunca había dejado que caminara descalza?. “Tiene un pensamiento equivocado”- se dijo a si misma Ela y también pensó –“Si tan sólo al salir de casa, tengo estas sensaciones tan buenas, ¿qué más sensaciones buenas y desconocidas me deparará esta aventura?.”

Así que Ela se animó aún más y fue corriendo al encuentro de su amigo el pajarillo. Esa noche, juntos buscaron un lugar llano donde poder dormir tranquilos. Pero Ela estaba inquieta y tenía dudas:
-Pajarillo, ¿qué son esos ruidos?, tengo un poco de miedo, quizás nunca debí salir de casa.
-Pequeña, no tengas miedo, pues es tan sólo el bosque, que habla. Por la noche, los árboles estiran sus ramas que han permanecido inmóviles durante la luz del día. Aquí han ocurrido muchas historias y los viejos y sabios árboles se las susurran unos a los otros por siglos y siglos, para que no sean olvidadas. No eres la única que quiere llegar al lago, muchos han cruzado el bosque en busca de su ansiado sueño. No será fácil pero yo estoy aquí para ayudarte a conseguirlo, para ser tus ojos cuando tu no puedas ver más allá.
-Gracias mi amigo pajarillo, cuánto me alegro de que estés aquí conmigo y poder hacer este viaje juntos –Así Ela, mucho más tranquila, se sumió en un profundo sueño, donde peces de colores nadaban entre las nubes surcando el cielo.

Al día siguiente, un sol brillante acompañó a estos dos amigos durante su viaje, por lo que pudieron avanzar bastante y sin obstáculo alguno. Al caer la tarde, cuando el sol estaba a punto de esconderse entre la copa de los árboles, el pajarillo y Ela, quienes charlaban animosamente se toparon de repente con Wolf, el gran lobo negro.
Ela se quedó impactada por la belleza del gran animal, su brillante pelo negro, sus astutos ojos amarillos, sus fuertes patas musculosas y sus afiladas garras. No podía moverse hipnotizada por su presencia.
-Hola, pequeña niña. Es raro ver a un ser como tú, sola por el bosque, ¿hacia dónde te diriges?.
-Hola…señor lobo –saludó a media voz Ela, su mamá le había enseñado a no hablar con desconocidos- Me…me dirijo al lago azul.
-¿Al lago azul?, ¿entre las montañas nevadas? ja, ja, ja, ¿qué vas a hacer allí?.
-Quiero verlo, quiero ver con mis ojos sus aguas cristalinas, los peces de colores, el cielo reflejado en su superficie…
-¡Te decepcionará!, hazme caso, este viaje no vale la pena, además eres muy pequeña para conseguirlo. No podrás, sin embargo, si te subes a mi lomo, yo podré llevarte a un lugar mucho mejor, un lugar mágico.
-¡No le hagas caso! –Le susurró el pajarillo a Ela- Wolf, el gran lobo, sólo intenta despistarte, quiere llevarte con él porque te envidia. Él no tiene sueños y tu sí, por eso quiere comerte, quiere que fracases. No te desvíes del camino Ela.
-No puedo seguirte- Afirmó confiada la niñita- Si voy contigo, no podré llegar al final de este camino y no veré el hermoso lago azul- y la pequeña niña, con una enorme fuerza que le surgía de lo más profundo de su corazón, prosiguió el camino.

Wolf, el gran lobo negro, sólo pudo dejar paso a la pequeña, cuyo brillo cegador hacía daño a sus ojos y se preguntó a sí mismo, cómo una criatura tan frágil podía brillar más que él.
Nunca obtuvo respuesta, pues Wolf, era muy hermoso y fuerte, pero no tenía sueños, su alma estaba vacía.

La niñita y el pajarillo prosiguieron su camino, confiados en que pronto alcanzarían su objetivo.
Finalmente, tras tres días con sus noches de tortuoso camino por el bosque, Ela consiguió vislumbrar algo, tal vez un ligero brillo azul entre las hojas, un poco mas allá y empezó a correr.
Sus piernas se habían fortalecido tras caminar por el bosque, se sentía más fuerte y menos frágil que al salir de casa, nada la podía detener.

El brillo fue creciendo y creciendo y se convirtió en un extenso y hermoso lago azul, tan grande que su vista no alcanzaba a ver el final, puesto que el cielo también se reflejaba en sus aguas.
Era tal y como su amigo, el pajarillo le había contado.
-Acércate a la orilla –le susurró su amigo.
Ela se acercó y pudo ver a los gracioso pececillos de colores nadando en la orilla. La niñita quería mojarse los pies y sentir el agua entre sus dedos y lo pudo hacer. También pudo correr sobre la hierba que crece verde y firme alrededor del lago, pudo tumbarse y junto al pajarillo adivinar las diferentes formas de las nubes que surcaban el cielo, pudo sentir en su piel las cosquillas que producen las gotitas de agua al caer cuando comencó a llover. Podía hacer de todo, era imparable.
Ya no había nadie que le dijera que no podía, que no podía porque era frágil y pequeña, ya nadie podía decirle que no lo conseguiría.

Y entonces Ela lloró y lloró. Lloró de alegría y de felicidad, porque al fin había alcanzado su sueño y sobre todo alcanzó la totalidad de su esplendor como ser humano.

Ésta, al igual que otras muchas historias, los viejos y sabios árboles se las susurran unos a los otros en el profundo bosque, por siglos y siglos, para que no sean olvidadas.

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Comentarios

  1. I'm reading your post with the help of Google Translate. I hope to understand everything !!! You've written some really nice words! Have a nice day, kisses,
    Eni

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  2. Historia para inspirar. Me gusta especialmente como has reflejado el afán de superación de la niña, al enfrentarse al lobo y como el esfuerzo continuo atravesando el bosque, la hizo más fuerte para alcanzar su objetivo. La he disfrutado, gracias y animo con tus metas ;)

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    1. Muchas gracias por dedicar unos minutos de tu tiempo a leerme, me alegro que hayas disfrutado de la lectura y muchas gracias por tu apoyo :)

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  3. Escribes tan bien, me ha gustado mucho la historia de Ela y soñar es importante en esta vida, además es gratis, besos!!

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